El gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, son un fenómeno político y mediático único. De ésos que generan miles de vistas orgánicas, fans y, por supuesto, también odiadores.
Las copias —muy malas, por cierto— que intentan hacer en Puebla sólo hacen el ridículo.
¿Quién carajo los asesora?
Y es que para hacer payasadas, hay que tener tantita gracia. La regla aplica igual para políticos, influencers de ocasión y periodistas que se graban intentando ser graciosos.
¡Dan tristeza!
Durante la pasada campaña por la gubernatura, el hijo de Melquiades Morales, Fernando Morales, mejor conocido como el hijo de Melquiades, hizo el ridículo una y otra vez. En sus recorridos, difícilmente diez personas y terminó convertido en una caricatura.
El resultado fue penoso: el hijo de Melquiades obtuvo apenas el 4.35% de las preferencias. Jorge Álvarez Máynez, otro payaso, tuvo más del doble.
Ése fue el tamaño del fracaso.
Ahora que el enterrador del PRI en Puebla, Néstor Camarillo, decidió abandonar a los suyos y cambiar de camiseta para sumarse a Movimiento Ciudadano, el ridículo volvió a hacerse presente.
En un desesperado intento de copiar la estrategia de Samuel y Mariana, ahora hasta se puso a cantar en el Centro Histórico donde nadie le hizo caso.
Si así como canta iba a gobernar el Estado, de la que nos salvamos.
Los miembros de MC en todo el país creen que casta con grabar videos, cantar o hacer ocurrencias para conectar con la gente.
Samuel y Mariana construyeron un fenómeno digital con una estrategia propia. No es a huevo copiar sin carisma y sin autenticidad.
Sí, las reglas del juego han cambiado, y las redes son una herramienta fundamental, pero nada justifica el ridículo monumental que hacen.
Las estrategia tan exitosa de la pareja, difícilmente tendrá el mismo impacto en Puebla.
Por lo pronto, un poco de dignidad, por favor.
***
WhatsApp: 2221601754
