El Auditor Superior del Estado de Puebla, Germán Reyna y Herrero, presentó el Plan Estratégico Institucional 2026–2033, un instrumento rector que establece la ruta para fortalecer la fiscalización superior en la entidad y garantizar que cada peso del erario se ejerza con transparencia, legalidad y estricto apego a la norma.
Este Plan representa el compromiso de la Auditoría Superior del Estado de Puebla (ASE) con la sociedad poblana y se sustenta en un diagnóstico integral de áreas de oportunidad, así como en estándares nacionales e internacionales de organismos como la INTOSAI (Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores) y la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos). Su premisa central es clara: “Puebla sin corrupción” se construye con la participación activa de instituciones, servidores públicos y ciudadanía.
El documento se articula en cuatro ejes estratégicos que orientarán las acciones de la institución durante los próximos siete años:
1. Fiscalización de alto desempeño
Se consolidará un modelo de auditoría moderno, preventivo y apoyado en herramientas digitales e inteligencia de datos. Este enfoque permitirá fortalecer la detección oportuna de riesgos y mejorar la precisión, velocidad y profundidad en la revisión del ejercicio de los recursos públicos. Entre sus acciones destacan el fortalecimiento metodológico de auditorías, la incorporación de análisis de riesgo, la transformación digital mediante plataformas electrónicas y la elaboración de informes accesibles para la ciudadanía.
2. Cultura de rendición de cuentas y transparencia
La ASE Puebla impulsará mecanismos para que los resultados de la fiscalización lleguen de forma clara y comprensible a la población. A través de plataformas digitales con lenguaje ciudadano y datos abiertos, se facilitará el acceso a la información pública y se fortalecerá el marco normativo en la materia, priorizando una atención más eficiente a las solicitudes ciudadanas.
3. Administraciones públicas éticas e íntegras
Este eje coloca la prevención en el centro de la estrategia anticorrupción. Se promoverá la capacitación ética de servidores públicos, la coordinación con el Sistema Estatal Anticorrupción y la implementación de mecanismos digitales para la recepción de denuncias, así como la agilización de procesos de investigación de responsabilidades administrativas graves.
4. Efectiva participación social y ciudadana
La ASE Puebla fortalecerá su vínculo con la sociedad mediante alianzas con instituciones académicas, organizaciones civiles y diversos sectores sociales. Asimismo, impulsará la generación de espacios de diálogo, capacitación y difusión del conocimiento en materia de fiscalización superior, promoviendo entornos incluyentes con perspectiva de género y derechos humanos.
Estos cuatro ejes estratégicos constituyen un sistema integrado cuya fuerza reside en su articulación. La fiscalización de alto desempeño solo cobra pleno sentido cuando sus resultados se traducen en información accesible para la ciudadanía; la cultura de rendición de cuentas se sostiene cuando las instituciones actúan con ética e integridad; y ambas dimensiones alcanzan su máximo impacto cuando la sociedad participa activamente como contrapeso y aliada. Para la Auditoría Superior del Estado de Puebla, este diseño estratégico representa un salto cualitativo, pasar de una lógica reactiva de revisión del gasto a una visión preventiva, sistémica y orientada a resultados que transformen la manera en que el poder público rinde cuentas.
Para Puebla, significa contar con una institución fiscalizadora que no solo detecta irregularidades, sino que contribuye activamente a construir un entorno institucional donde no haya espacio para la corrupción.
El Plan Estratégico 2026–2033 perfila a una institución moderna, abierta y cercana a la ciudadanía, que asume la prevención como eje central de su actuación y que prioriza la construcción de confianza pública a través de resultados tangibles.
La Auditoría Superior del Estado de Puebla refrenda que la transparencia no es solo una obligación administrativa, sino el fundamento de una relación sólida entre gobierno y sociedad. La construcción de un Puebla sin corrupción es una tarea compartida que exige corresponsabilidad, vigilancia y participación activa de todas y todos.
UN PUEBLA SIN CORRUPCIÓN SE CONSTRUYE Y YA EMPEZAMOS.
