Ser el más conocido no es ser el más popular. Si no, pregúntenle a Elba Esther Gordillo o a Sergio Mayer.
Los números de una de las casas encuestadoras con más prestigio en el estado no dejan dudas.
Lalo, Mario y Aguilar Chedraui, en ese orden por conocimiento.
Aguilar Chedraui, Mario y Lalo, por competitividad.
Como bien lo escribió ayer Ricardo Morales, director de Primera Plana Puebla, en su muy leída Serpientes y Escaleras, Eduardo Rivera Pérez es el hombre más conocido en Acción Nacional, pero no por su liderazgo, sino por su pésima gestión en el Ayuntamiento de la capital y su terrible candidatura a la gubernatura, donde fue aplastado por Doble A.
Sus negativos, como los de ningún otro panista, son altísimos. No hay forma de que gane la alcaldía ni en el mejor de sus días. Tampoco le da para competir en un distrito local. La gente sigue encabronada por cómo dejó la ciudad.
La corrupción, el sobrecosto en los proyectos, la inseguridad, los baches y las pésimas obras son facturas pendientes que tiene con los poblanos.
Y aunque el segundo panista más conocido es Mario Riestra, actual dirigente estatal del partido, el más competitivo, según los números duros, es Jorge Aguilar Chedraui. Su paso por Salud Estatal en la época morenovallista le dejó muy buen saldo, ya que todos los días aparecía en medios de comunicación.
La gente lo recuerda también como diputado local y su apellido es la cereza del pastel porque “cuesta menos”.
Si los astros se le alinean, podría ser el candidato hombre a la presidencia municipal del PAN poblano, ahora que las candidaturas serán por encuestas.
A Acción Nacional le urge apostar por alguien que no llegue derrotado desde el arranque.
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