Los organizadores presumen 120 mil boletos. Nadie explica por qué cayó una rama de casi dos metros sobre una visitante ni cómo una niña de cuatro años terminó junto a una motocicleta.
Sábado 24 de octubre, 14:20 horas. Una mujer come en el área de alimentos de Catrineras Chautla cuando una rama de 1.80 metros le cae en la cabeza. Según su familia, el saldo es un traumatismo craneoencefálico y una herida de casi 20 centímetros. La mandan al hospital de Huejotzingo, que no tenía tomógrafo. A medianoche, nadie se hacía responsable.
Jueves 29, de noche. Una niña de cuatro años desaparece dentro del festival. La buscan trabajadores y vendedores. Horas después aparece junto a una motocicleta, dentro del recinto. Trascendió que se dio aviso a la Fiscalía.
Ese mismo jueves, Convenciones y Parques festejaba: 120 mil visitantes y 70 millones de derrama.
Números que crecen solos
En 2025 la meta era de 33 mil visitantes. Al cierre dijeron «más de 100 mil». Un año después ya eran 142 mil 397. La derrama pasó de 40 a 60 millones sin que nadie explicara cómo.
Este año la meta era de 150 mil. Con 120 mil, la directora Michelle Talavera aseguró que la superaron «con anticipación». Las cuentas no salen.
El negocio
El festival se contrata por licitación. En 2025 lo hizo Eikon Productions por unos 6 millones. Para 2026, la licitación GEP-SPFA-LPN-249-745/2026 dejó en manos del proveedor la seguridad, la protección civil y una sola ambulancia básica. A un mes del fallo, en ningún comunicado oficial aparece quién ganó ni cuánto cobró.
Mientras tanto, el organismo gastó cerca de 2 millones en licores, botanas y una máquina de palomitas de 95 mil pesos. Para eso sí hubo dinero. ¿Hubo para revisar los árboles?
Pagar el hospital con el seguro no es rendir cuentas. Es lo mínimo.
«Fácil la gente se puede caer»
Un visitante que recorrió el festival de noche envió a este medio fotos y mensajes desde adentro. Su resumen, escrito en tiempo real: «Está imposible», «súper oscuro», «lleno de piedras».
Sobre el lago fue más directo: «No hay delimitación entre el lago y el camino. Fácil la gente se puede caer». Sus fotos lo confirman: siluetas de gente caminando a la orilla del agua negra, iluminadas solo por las catrinas de neón.
Describió luces fundidas y mal puestas, arreglos tirados, casi nada de música y nadie que guíe: «no sabes por dónde inicia o termina». Los baños, en la parte más alta, donde «la gente mayor no puede subir».
Y un dato que hiela la sangre después de lo de la niña: adentro no hay señal de celular. Si pierdes a tu hijo en la oscuridad, ni siquiera puedes llamarle a nadie.
Los 50 pesos son solo la puerta
Los organizadores anuncian una entrada de 50 pesos. Pero las trajineras y las casas del terror se cobran aparte, y según el visitante también las leyendas, las calabazas y hasta las ofrendas. Las mismas ofrendas que la promoción vendía como incluidas en el boleto.
Nada de esto es nuevo. En 2025 hubo quejas por filas de dos horas y falta de señalética. Los organizadores las llamaron «áreas de oportunidad» y prometieron más iluminación.
Lo que deben responder
- ¿Quién ganó el contrato y cuánto cobró?
- ¿Alguien revisó los árboles antes de poner mesas debajo?
- ¿Existe un protocolo para niños extraviados?
- ¿Qué hacía una moto en zona pública?
- ¿Cuál es el aforo autorizado por Protección Civil?
En 2025, ante otro escándalo, Convenciones y Parques se lavó las manos: dijo que solo rentaba el recinto. Esta vez no hay a quién culpar. Catrineras es su evento.
A los organizadores les encanta contar a los que entran. Deberían contar también a los que salen como llegaron.
Un festival de Día de Muertos debe honrar a los muertos, no fabricar heridos.
Fuentes: Meganoticias, e-consulta, Reto Diario, Diario Puntual, Intolerancia Diario, Sucesos Puebla, comunicados de Convenciones y Parques y testimonio de un visitante.




