Considerado uno de los cuerpos de agua más caudalosos e impredecibles de la Sierra Norte de Puebla, el río Pantepec se encuentra en el centro de una estrategia integral de mitigación hídrica.
A un año de la crecida del 8 de octubre de 2025 que provocó severas inundaciones y afectaciones en viviendas e infraestructura local, autoridades federales y estatales pusieron en marcha un plan de contención de 124 millones de pesos a lo largo de su cauce.
Este sábado, el gobernador Alejandro Armenta y la directora local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Beatriz Torres, supervisaron los trabajos que se ejecutan en el margen derecho del afluente, específicamente a la altura de los ejidos Carrizal Viejo y Nuevo Carrizal.
Las intervenciones sobre el río Pantepec buscan restituir su capacidad de arrastre y evitar la formación de taponamientos durante la temporada de lluvias intensas por lo que la Conagua y la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Puebla (CEASPUE) coordinan labores técnicas en tres frentes sobre la corriente.
Uno de ellos tiene que ver con el desazolve y dragado continuo dónde la maquinaria especializada retira sedimentos y material acumulado en el lecho del río para permitir un flujo continuo y ordenado del agua.
Asimismo se contempla un muro de contención de 3 kilómetros elaborado con arena compactada que flanqueará el caudal en los tramos más críticos así como la colocación de gaviones en los puntos con mayor fuerza de corriente y riesgo de erosión del suelo.
Durante la gira, el gobernador Armenta sugirió reforzar la colocación de gaviones mediante faenas comunitarias, medida que quedará sujeta a la viabilidad y características técnicas que defina la Conagua.
De acuerdo con las autoridades municipales, la contención del afluente brindará seguridad y certeza a más de cuatro localidades vulnerables ya que el comportamiento del río Pantepec afecta de manera directa a la dinámica de los asentamientos colindantes.
Asimismo, aseguraron que se busca transformar la relación de la Sierra Norte con el río, pasando de la atención de desastres a un modelo de gestión y prevención de riesgos hídricos.




