Publica este lunes EL PAÍS que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha advertido sobre el peligro del injerencismo en las próximas elecciones presidenciales de México en 2030. “La derecha internacional sí quiere intervenir”, ha sentenciado la mandataria en su rueda de prensa matutina desde Palacio Nacional, tan solo un día después de que Flávio Bolsonaro haya ganado la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. Esos resultados electorales están enmarcados en una investigación de la Policía Federal por una denuncia de intervención de Estados Unidos que, según el diario The Guardian, financió a organizaciones dedicadas a agitar la política brasileña. Sheinbaum ha evitado señalar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero ha asegurado que en la Casa Blanca hay grupos que buscan un cambio de Gobierno en México.
Sheinbaum ha evitado pronunciarse sobre los resultados electorales en Brasil, que revelan que la ola ultraconservadora que recorre América Latina se expande hacia uno de los últimos bastiones de la izquierda en la región y que dejarían a México sin su principal aliado progresista. “Vamos a esperar a la segunda vuelta y una vez que termine todo el proceso, ya vamos a dar una opinión”, ha señalado. Tampoco ha querido pronunciarse sobre las consecuencias políticas para México sobre la posible salida de Lula da Silva del Gobierno. “No puedo opinar sobre Brasil, ni Bolivia ni Argentina. Sí puedo opinar de México”, ha puntualizado. “La derecha es un movimiento político, una ideología, que está contra el pueblo. No defiende al pueblo, defiende intereses económicos, defiende la supremacía de unos sobre otros, defiende el racismo, defiende el clasismo, todo lo plantea como si el problema de la pobreza fuera la falta de esfuerzo individual y no un modelo que abandonó al pueblo a una situación de pobreza y desigualdad”, ha añadido.
No es la primera vez que la presidenta acusa campañas de injerencismo orquestadas por la derecha política en México. Durante la celebración del segundo año de su Gobierno, la mandataria señaló claramente las intenciones de “algunos” sectores de Washington, otra vez sin hacer mención directa a Trump. Aquella vez, usó las órdenes de detención del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza, ambos de Morena, para azuzar la narrativa de injerencismo. “México no es piñata de nadie”, lanzó la mandataria. “¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”, dijo ante miles de asistentes.
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