Muy pocos políticos entienden de tiempos. Los reflectores son adictivos. Y todavía menos logran conectar con la gente desde la primera frase o el primer encuentro.
Tony es de éstos.
Supo moverse cuando tenía que hacerlo. Ya no era su momento de brillar y se alejó para disfrutar de su familia que, al final del tiempo, siempre es lo más valioso de la vida junto con la tranquilidad.
Nada se compara con llegar a casa en paz. Y nada es nada.
En eso andaba cuando Miguel Barbosa, el gobernador que pasará a la historia como el más vengativo de la entidad, quiso revancha. Ante la dificultad de construir una narrativa propia de gobierno, buena parte de su discurso terminó mirando hacia atrás y buscando responsables en administraciones anteriores.
Uno fue Gali Fayad, pero ésa es otra historia.
Es cierto, a Tony Gali lo engañó no sólo el PAN, también su otrora amigo y dueño del partido en ese entonces, Rafael Moreno Valle Rosas. El proyecto del Morenovallismo tenía una ruta clara: Marta Érika Alonso. Y para conseguir sus objetivos, Moreno Valle utilizaba las piezas que consideraba necesarias.
Así era el pragmatismo del exgobernador. Quería sí o sí la presidencia de México.
Por eso la ruptura y el distanciamiento de los amigos y aliados.
Gali nunca lo perdonó y, en su momento, le dejó claro que lo engañó. Ya es conocido el encuentro en El Desafuero donde Moreno Valle salió ensangrentado del lugar con una tensión pocas veces vista en algún restaurante poblano por los escoltas presentes.
Si de algo está seguro Tony es de que Alejandro Armenta es un político que cumple acuerdos y respecta pactos.
En política, donde la palabra suele tener fecha de caducidad, eso vale mucho.
Su palabra es a prueba de balas.
Por eso está en Movimiento Ciudadano.
No todo necesita una conspiración detrás.
Ya dejen de inventar historias.
Doble A va a ganar el 2017, es su elección.
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222 160 1754



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