Decía Carlos Hank que un político pobre es un pobre político. Y es que la política y el dinero son una mezcla explosiva y destructora para algunos.
Nada aprendió el alcalde de Chignahuapan, Juan Rivera Trejo, del escándalo de la lujosa fiesta de XV años de su hija en la Hacienda Atlamaxac.
Ya quedó claro que el principio de austeridad de la Cuarta Transformación no va con su nivel de vida.
El presidente municipal recorre su municipio en una Cybertruck con placas 08G-290 de la Ciudad de México, las cuales ya fueron dadas de baja.
Pues como él es el representante de la ley, parece que también se siente con derecho a estar por encima de ella, circulando fuera de la norma y con toda impunidad.
Así lo captaron vecinos de la localidad de Toltempan, entrando en la pick-up de Tesla de más de 2 millones de pesos al fraccionamiento más exclusivo del municipio y donde también se aprecia una lujosa Jeep Grand Cherokee de modelo reciente, además de dos camionetas.
A ver qué dice la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena que ya le había dictado medidas cautelares a Rivera Trejo por su conducta de derroche.
Y el problema ya no es la ostentación, es el mensaje político que envía el presidente que presume lujos mientras gobierna uno de los municipios con mayores necesidades de la Sierra Norte
De entrada, ya no habrá reelección.
