Qué fácil resulta señalar y cuestionar desde un espacio informativo cuando se guarda silencio sobre vínculos familiares con el poder, señalados de privilegios y corrupción.
Se quejan del marinismo y lo usan para atacar al gobierno de Alejandro Armenta, pero olvidan que la familia de una de sus voces “críticas” mantuvo estrechos vínculos con el sexenio de Mario Plutarco Marín Torres.
Carolina Gil, conductora de TV Azteca Puebla, es sobrina de Valentín Meneses, compadre del góber precioso, e hija de Vicente Manuel Gil Luna, fedatario suplente del exgobernador priista en la Notaría número 53, cuyos ingresos —según señalamientos— alcanzaron los 25 millones de pesos anuales.
Pero hay otro capítulo que tampoco han abordado en la Fábrica de Mentiras, como renombró acertadamente el coordinador de gabinete a Azteca: la participación de sus familiares en el negocio de los verificentros en aquella administración, incluyendo presuntas irregularidades en la operación y aprobación de verificaciones vehiculares.
Y todo quedaba en familia.
Otro familiar, José Abelardo Gil, se desempeñó como director de la Unidad de Inspección y Vigilancia Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente con Mario Marín, cargo que habría usado para favorecer negocios millonarios mediante el control de concesiones, así como por supuestas prácticas de manipulación y extorsión.
Por su parte, Vicente Gil Luna, padre de la conductora de Azteca Puebla, ocupó el cargo de coordinador general de delegados de la entonces Secretaría de la Contraloría, donde habría intervenido para frenar denuncias relacionadas con esas operaciones.
Para exigir cuentas también hace falta memoria.







