Las inundaciones registradas en el Centro Histórico de Puebla no pueden explicarse únicamente por la intensidad de las precipitaciones, afirmó Angélica Pérez Ramos, académica investigadora del departamento de Arte, Diseño y Arquitectura de la Ibero Puebla.
En su experiencia, indicó que dicha situación se trata de un fenómeno complejo en el que convergen problemas de infraestructura, planeación urbana y gestión ambiental.
Dijo que uno de los factores más visibles es la acumulación de residuos sólidos en calles, alcantarillas y bocas de tormenta, situación que limita la capacidad de desalojo del agua pluvial y favorece la formación de encharcamientos e inundaciones.
Sin embargo, advirtió que existen causas estructurales de mayor profundidad que también deben ser consideradas.
Entre ellas destaca la antigüedad de la infraestructura hidráulica del Centro Histórico, ya que gran parte de los sistemas de drenaje fueron diseñados para una ciudad mucho más pequeña, con una población y una densidad urbana considerablemente menores a las actuales.
Como resultado, la capacidad de conducción del sistema se encuentra rebasada frente al crecimiento de la ciudad y al aumento de los volúmenes de agua que deben ser desalojados.
La especialista recordó que en diversas zonas del Centro aún existen componentes de drenaje con varias décadas de antigüedad e incluso se han encontrado vestigios de infraestructura hidráulica que data del siglo XIX.
Añadió que la urbanización y el incremento de superficies pavimentadas han disminuido la capacidad del suelo para infiltrar el agua de lluvia y contribuir a la recarga de los mantos acuíferos. Esta impermeabilización provoca que mayores volúmenes de agua escurran directamente hacia el drenaje, aumentando la presión sobre una infraestructura ya saturada.
