La ambición desmedida convierte a aliados en traidores.
La caída de Roberto de los Santos, alias “El Bukanas” el mes pasado, en el municipio de Chignahuapan, fue uno de los golpes a la delincuencia más importantes de los últimos 20 años.
Era el criminal más buscado en Puebla, Hidalgo y Veracruz, acusado de secuestro, robo de vehículos, extorsión, despojo y varios homicidios, incluido el de un agente de tránsito.
Para entender la peligrosidad del Bukanas: cayó en un operativo donde participaron la Secretaría de Seguridad Pública, Secretaría de Marina, Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional y Fiscalía General del Estado; y la Fiscalía veracruzana ofrecía 5 millones de pesos de recompensa por su paradero.
Roberto de los Santos, que desde 2015 encabezó en Puebla el grupo Sangre Zeta Nueva con el robo de combustible, narcomenudeo y extorsion, estuvo a punto de ser liberado.
Y todo por el maldito dinero que convierte a los que nos deberían cuidar en cómplices.
Familiares del delincuente habrían sostenido pláticas con el primer círculo de la Fiscal —los que sobrevivieron a la limpia— después de su captura e intentaron negociar como con muchos de los criminales que ha detenido la Secretaría de Seguridad Pública en los últimos meses y que, extrañamente, han buscado mover a la Fiscalía de Género, que es el único bastión que le queda a Idamis Pastor.
¿Qué carajo tienen que hacer detenidos con armas largas y droga en el área encargada de investigar y perseguir con perspectiva de género los delitos cometidos contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes?
Por lo pronto, Idamis y compañía no se salieron con la suya.
Al menos por ahora.
Mañana le presento los nombres de la pandilla que aún opera con la Fiscal.
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