Bien dicen que el poder iguala.
No sólo Blanca Alcalá, la primera presidenta municipal en la historia de la ciudad, llegará al PAN para poder sobrevivir en la política.
Con un tricolor conectado a un respirador artificial desde que Nestor Camarillo se apoderó de la dirigencia, no hay otra opción digna para priistas.
Durante un largo tiempo, ambos institutos simularon ser distintos, pero terminaron igualándose.
Y aunque Acción Nacional busca recuperar terreno con su relanzamiento y la estrategia de alejarse del Revolucionario Institucional, el partido ya se convirtió en el refugio de figuras priistas.
Ya no es un secreto que están midiendo a las mujeres panistas y no panistas, donde Alcalá Ruiz aparece en primer lugar. Como tampoco lo es que para irse el PAN, la exsenadora pidió algunas cosas como que Karina Romero, su hija, aparezca como la posición uno en la planilla de regidores de la o el candidato del partido a la presidencia municipal.
Una mujer que habla mucho de congruencia cuando es para criticar a Morena es la diputada Delfina Pozos, otra de las grandes culpables de la debacle del PRI y que hoy ya preparó sus maletas para mudarse.
Una más que ya está en pláticas con los azules es la regidora Shirley Ponce, hija del Rey de la Tortilla, negociando su llegada al PAN.
Se van a encabronar algunas panistas.
Quién diría, carajo.
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