Se quiere vender como importante, con operadores, pero el Partido del Trabajo en Puebla no vale nada.
Entre ridículos nacionales, cursos de uñas y un territorio que presume más en redes que en las urnas, los miembros del PT pretenden negociar posiciones como si tuviera fuerza electoral.
Aunque tiene presencia en algunos congresos y a nivel federal, el partido jamás ha ganado una gubernatura y su promedio en votación no llegó a los 4 millones de sufragios.
En 2024, Claudia Sheinbaum recibió 3.88 millones de votos marcados exclusivamente por el PT, alrededor del 6.5% de su votación nacional. En Puebla, la historia tampoco coloca al partido como la fuerza dominante de la coalición: en la elección para gobernador, el PT aportó aproximadamente 232 mil votos de los casi 1.91 millones obtenidos por Alejandro Armenta.
Ese 7.23% de la votación estatal cuenta, pero la discusión hoy es si ese porcentaje corresponde con las posiciones que pretenden negociar.
Ya mostraron que son capaces de traicionar a la presidenta y al gobernador si se los ordenan desde la dirigencia nacional, como en el caso de la Reforma Electoral, y por eso los legisladores poblanos están jugando dos vías con sus publicaciones en redes sociales: con Doble A y con Pepe.
Sin Morena, el Partido del Trabajo va a fracasar. Lleva 36 años existiendo gracias a las alianzas y a un financiamiento que ya supera los 8 mil millones de pesos.
El instituto político sólo sirve como aliado legislativo en la Cámara de Diputados y nada más.
Ya en 2015 estuvo a punto de desaparecer, hagamos que suceda este 2027.






