Este sistema no es un capricho como el tren turístico Puebla-Cholula o el Museo Barroco.
La Cuatroté poblana realmente está volteando a ver a la gente que más necesita opciones, porque los costos serán notablemente más bajos y los tiempos, que hoy son la verdadera riqueza, se reducirán a más de la mitad.
No imagino hoy la CDMX sin las lineas cablebús. El progreso que hipócritamente hoy molesta a algunos, es inevitable cuando se busca ser un Estado moderno y de vanguardia.
De hecho, el sistema actual en la Ciudad de México continúa en proceso de expansión con otras dos líneas proyectadas.
Es una consecuencia en las grandes urbes. Y a unos pocos —convenientemente— se les olvida que la capital poblana es la cuarta ciudad más importante del país.
Incluso antes de la campaña a la gubernatura, el equipo de Doble A hizo un diagnóstico de todo el estado, donde destacó la grave crisis de movilidad. El uso de vehículos privados y el deterioro del transporte público, sumado a la contaminación y menor calidad de vida, hicieron más que urgente un estudio que resultó en el Cablebús.
Ya lo expuso ayer el 02, el proyecto —aunque les duela— es viable, rentable y con valor sólido.
Existen estudios en materia arqueológica, de movilidad, de impacto ambiental, de riesgos, de georadar, de factibilidad y demanda.
Para que lo entiendan mejor los opositores: en 2020 los viajes diarios, usando transporte público, motocicletas o bicicletas, eran 3 millones 724 mil 530; para 2030, serán más de 5 millones. En 5 años, tendremos 1,703,570 automóviles particulares en Puebla.
Hoy ya existe un desajuste entre la expansión urbana y la capacidad del transporte. El sistema que propone el gobierno del estado mitiga externalidades negativas como el aumento de emisiones, el deterioro de la calidad del aire, la pérdida de productividad y la desigualdad en el acceso a servicios urbanos. Además, es 100% eléctrico y su operación no genera residuos tóxicos.
Tan solo el RUTA, invento y negocio de los Morenovallistas, nos cuesta 957 millones de pesos anuales y el Cableblús 105 millones, ya que será autosustentable a partir del segundo año.
¡Caramba!, ¿qué más necesitan para entenderlo?
Y para los ecologistas que “se preocupan” por el medio ambiente, los árboles a intervenir no llegan ni a los 100, cuando en los proyectos de infraestructura talan más de 2 mil. Tan sólo la línea 3 de la CDMX, por ejemplo, afectó 562 arbustos.
La conexión estratégica del Cablebús poblano se definió bajo estudios de demanda y conecta puntos clave como zonas habitacionales densas, escuelas y áreas recreativas. Se convertirá, pues, en la columna vertebral de movilidad en la ciudad.
Ojalá lo entiendan los de siempre.
Por el bien de Puebla, el Cablebús va.
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