En la junta auxiliar de La Resurrección, el panorama es crítico con el narcomenudeo en las aulas y el hallazgo de cuerpos en la vía pública se ha vuelto una constante que la estrategia de seguridad actual no logra frenar.
Ante este panorama, el edil auxiliar, Floriberto Zapotitla, lanzó un llamado de auxilio a las autoridades, advirtiendo que los patrullajes preventivos de la policía municipal y las fuerzas armadas han sido rebasados por la realidad delictiva.
A pesar de la presencia intermitente de uniformados, enfatizó que la movilidad de los delincuentes exige una respuesta permanente, con la instalación de una base de seguridad fija dentro de la comunidad para garantizar una reacción inmediata.
“Sí hay rondines, pero no es suficiente. Necesitamos más apoyo porque el narcomenudeo está golpeando directamente a los más pequeños”, mencionó.
Ante el acecho de sustancias en los perímetros educativos, la administración local ha comenzado a implementar un plan de contención integral que busca rescatar a la infancia y juventud mediante tres ejes principales.
Este escudo se complementa con una ofensiva social que incluye personal de centros de rehabilitación con visita a los menores para romper la mística del consumo con realidades crudas y el acompañamiento profesional para jóvenes identificados en situación de alto riesgo.
Sin embargo, Floriberto Zapotitla denunció que administraciones pasadas pavimentaron el camino a la delincuencia al normalizar el consumo de alcohol en la calle, escudándose bajo el argumento de tradiciones locales.
Aseguró que esta permisividad histórica no solo desencadenó disturbios constantes, sino que facilitó que las juventudes transitaran con naturalidad del alcoholismo hacia el consumo de estupefacientes más agresivos.