Entre consignas y disolvente; Puebla apresura la limpieza tras un 8M de muros parlantes
Este lunes el Centro Histórico se convirtió en el escenario de una labor dual, mientras las cuadrillas de limpieza borraban las pintas de las fachadas, el rastro del hartazgo social aún se leía en los muros del poder.
Semanas atrás, el titular de la Secretaría de Gobernación Franco Rodríguez, había asegurado que los inmuebles municipales y monumentos emblemáticos, como la Fuente de San Miguel, no serían protegidos.
El funcionario municipal argumentó en su momento que la administración respetaría la manifestación como una respuesta legítima a la violencia que el Estado no ha logrado frenar.
Sin embargo, la realidad de este lunes mostró una celeridad distinta dónde desde las primeras horas del día, personal de empresas privadas y de ambos niveles de gobierno iniciaron el retiro de maderas y la limpieza de consignas.
Estas frases, plasmadas en el edificio de la calle Juan de Palafox y Mendoza, sirvieron como recordatorio visual de las razones que movilizaron a miles de mujeres el pasado domingo.
En tanto que la Fuente de San Miguel, uno de los puntos más emblemáticos, se convirtió en un mural efímero de carteles y demandas ciudadanas que hoy comenzaron a ser removidos
Además, diversas sucursales bancarias y establecimientos comerciales amanecieron tapizados con estructuras de madera, medida de resguardo que incluso afectó la operatividad cotidiana.
En tanto que el inmueble de la Fiscalía y las estaciones del RUTA comenzaron con sus rehabilitaciones de pintura y servicios respectivamente después de los años que sufrieron la tarde de ayer por las manifestantes.