Tras una serie de análisis periciales, la Fiscalía reveló que los rastros de sustancias prohibidas hallados en una de las seis menores hospitalizadas el pasado 14 de febrero en Huauchinango fueron producto del tratamiento médico y no de una ingesta previa de narcóticos.
El caso generó alarma social cuando una prueba de antidoping practicada a la menor quien presentaba cuadros convulsivos resultó positiva a barbitúricos, metadona y fentanilo por una presunta intoxicación alimentaria.
Sin embargo, la Fiscalía aclaró que este resultado es de carácter cualitativo y tiene una explicación clínica donde dicho resultado se atribuye a la estancia mayor a 10 horas en el hospital.
Mediante un comunicado, la FGE explicó que durante el período en el nosocomio, a la menor se le administraron medicamentos para el manejo clínico de crisis convulsivas, los cuales contienen componentes que alteran el reactivo de las pruebas rápidas.
Para dar certeza al caso, se realizaron pruebas de orina paralelas tanto a los menores afectados como a los adultos que compartieron los mismos alimentos identificados como tamales.
En ese sentido, los resultados arrojaron negativo para drogas de abuso, incluyendo cocaína y cannabinoides, benzodiacepinas así como opiáceos, por lo que no hubo confirmación de ingesta previa de sustancias ilícitas por parte de los involucrados.
Lo anterior, luego de que el parte médico del Médico Legista indicara que al momento de la valoración, los seis menores se encontraban neurológicamente íntegros, orientados y estables por el diagnóstico de intoxicación alimenticia.
A pesar de haber descartado las drogas, la FGE mantiene aseguradas muestras de los alimentos, las cuales están siendo sometidas a un análisis de cromatografía de líquidos acoplada a espectrometría de masas.
La Fiscalía reiteró que la carpeta de investigación bajo el delito de lesiones culposas permanece abierta, toda vez que se continuará con las entrevistas y revisión de indicios para deslindar responsabilidades conforme a derecho.