Fredy Erazo llegó a la Fiscalía de Puebla con una misión nada sencilla: poner orden.
La guerra sucia en su contra ha comenzado para intentar, a como dé lugar, que no ocupe el puesto de Fiscal General del Estado.
El grupito que se apoderó de la Fiscalía por unos meses sabe lo que se comió y andan enloquecidos. Porque cuando se acaba la impunidad, comienza el ruido de quienes temen perder privilegios.
Ya le fabricaron denuncias al magistrado con licencia para frenar lo inevitable.
Ni amenazas ni armas. La desesperación es el último recurso de quienes ya no tienen control ni narrativa.
Ya no es un secreto que los días de Idamis Pastor están contados después de las decenas de quejas de corrupción, extorsión y abuso de sus cercanos, hoy ya fuera de la FGE.
Tampoco lo es que la llegada del Doctor Fredy a la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Alta Incidencia, es sólo el inicio. Los ojos y oídos del gobernador están ahí.
Después de la supuesta limpia de la Fiscal, llegó el magistrado con licencia con toda la confianza de Doble A. No es cercano, es cercanísimo al 01.
Un auténtico soldado del Armentismo, pues. Porque para esta Administración, gobernar también implica rodearse de perfiles leales, pero sobre todo eficaces.
La política del góber requiere cuadros que entiendan el proyecto, no sólo el cargo.
Que sigan esperando sentados su caída.
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