El consumo de cristal entre los jóvenes ha crecido; pero también ha mutado en una epidemia de sustancias pesadas que hoy registra un aumento neto de casi el 60% en su prevalencia.
De acuerdo con Miguel Ángel Torres, presidente de la asociación Viviendo y Dando Vida, la entidad ha pasado de un 9.4 a un 15% en el consumo de metanfetamina.
Este incremento representa el mayor desafío operativo para los centros de rehabilitación, debido a que, a diferencia de la marihuana, el cristal es una sustancia de “alto impacto y agresividad”.
Precisó que el informe identifica zonas específicas donde la oferta y la demanda han creado un terreno fértil para los menores de edad toda vez que uno de los puntos críticos se encuentra en la Junta Auxiliar Ignacio Romero Vargas.
Zonas de la capital como San Pablo Xochimehuacan, San Felipe Hueyotlipan, San Jerónimo Caleras y La Libertad, requieren intervención inmediata por parte de las autoridades.
Miguel Ángel Torres indicó que el panorama se complica al analizar las adicciones legales pues según datos de la ENCODAT, el consumo de alcohol afecta a 3 de cada 10 poblanos, lo que se traduce en un 28.6%, manteniéndose como una problemática constante.
Por su parte, el tabaquismo ha encontrado una nueva vía de entrada en los jóvenes poblanos aunque el consumo tradicional se sitúa en un 2.6%, ya que la nueva dinámica de riesgo está impulsada por el uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos.
Afirmó que estos dispositivos actúan como una puerta de entrada, permitiendo que los jóvenes se familiaricen con la dependencia química, lo que posteriormente facilita la transición hacia drogas más pesadas.