El tesorero municipal, Héctor González Cobián, reveló que la administración dispone de un remanente neto de 230 millones de pesos que no fueron etiquetados al cierre del año pasado.
En ese sentido indicó que ahora podrán ser reasignados a las necesidades más urgentes de la capital, recursos qué forman parte de una bolsa global de 555 millones de pesos detectados al término del ejercicio fiscal 2025.
Sin embargo, marcó una diferencia clara entre el dinero que ya tiene un dueño y el que está disponible para nuevos proyectos al decir que 325 millones de pesos están comprometidos principalmente a obra pública.
Héctor González explicó que son pagos a proveedores que ya cuentan con un contrato, pero que por tiempos de entrega no pudieron liquidarse antes del cierre contable, dónde los pagos serán bajo el concepto de “gasto devengado”.
González Cobián fue enfático al señalar que este excedente de 230 millones no es producto de una omisión en el gasto, sino de una recaudación más ágil y de ingresos que llegaron de forma imprevista en la recta final de diciembre.
“Son netamente el remanente de lo que está disponible para ejercer en este año que no tenía destino de gasto o no cerró el año con destino puntual”, mencionó.
Respecto a la parte del recurso que ya tiene dueño, el Tesorero advirtió que la normativa es estricta, por lo que el Ayuntamiento tiene como fecha límite el 31 de marzo para liquidar dichos pagos.
Al respecto, aclaró que debido a los tiempos naturales de construcción y ejecución técnica, el gasto se verá reflejado durante el primer trimestre del año en curso, por lo que el flujo de efectivo avanzan con los periodos de ejecución de cada obra.