En un frente común por la defensa del territorio, la Red Nacional de Comunidades en Resistencia (Renacer) y la UPVA 28 de Octubre alzaron la voz contra lo que califican como un “asesinato ambiental” en la Cuenca Libres-Oriental.
Durante una rueda de prensa, activistas y pobladores denunciaron que la sobreexplotación industrial está agotando los acuíferos y obligando a la extracción de “agua fósil” no apta para el consumo humano.
La denuncia señaló directamente a empresas con grandes concesiones, como Granjas Carroll, acusándolas de contaminar el suelo con fosas de oxidación y de interferir con el ciclo natural de lluvias
La situación puso énfasis en la utilización de cañones antigranizo y avionetas por parte de las empresas para dispersar nubes, práctica en la que aseguran interrumpe el ciclo natural del agua.
Asimismo, expusieron que la profundidad de los pozos en la región ha pasado de los 80 metros a los 350 metros, situación que no solo representa un problema de disponibilidad, sino una crisis de salud pública inminente.
“Ahora se están excavando pozos de 350 metros de profundidad y, a largo plazo, vamos a tener el problema de Guanajuato, en donde al utilizar el agua fósil ocasiona problemas de salud por tantos metales pesados”, mencionaron.
En ese sentido, calificaron de “ridículo” que las manifestaciones de impacto ambiental sean autorizadas limitándose solo a las fosas de oxidación de desechos, ignorando factores críticos que están alterando el ecosistema.
Para los integrantes de Renacer, la crisis no es solo técnica sino institucional, pues acusaron a la Secretaría del Medio Ambiente tanto federal como estatal y a la Profepa en Puebla de no defender el entorno natural de las comunidades.