El 53% de las entidades del país mostraron un incremento en las víctimas de extorsión. Aún sin las cifras de diciembre, siete entidades son las que registraron el mayor incremento: Chiapas, Ciudad de México, Chihuahua,Nayarit, Puebla, Tlaxcala y Yucatán.
En algunas entidades hubo un incremento de 1,100%, pero ello responde a que el número de víctimas pasó de una a 12. También está el caso de Yucatán, donde el aumento fue de 100% al pasar de una a dos víctimas.
Chiapas, Ciudad de México y Nayarit fueron las que mayor aumento porcentual presentan con 277, 231 y 160, respectivamente.En un segundo grupo están Chihuahua y Puebla con incrementos de 66 y 73%.
En números absolutos, Estado de México, Ciudad de México y Guanajuato fueron las entidades con más víctimas de extorsión en el país. Un año antes, Estado de México, Guanajuato, Veracruz y Nuevo León encabezaban la lista.
El aumento real de la extorsión no se conoce con exactitud, debido a que es un delito con más de 90% de cifra negra.
“Es un delito que tiene más del 90% de cifra negra, que quiere decir que la gran mayoría de las personas que hemos sido víctimas de la extorsión no lo hemos ido a denunciar”, explica Cristina Reyes, directora de Litigio Estratégico de la organización México Unido Contra la Delincuencia.
Los golpes a los extorsionadores
Aunque el gobierno federal no ha logrado contener la extorsión, se han dado algunos golpes a ese delito, entre ellas 721 presuntos extorsionadores.
Entre las aprehensiones están la de Eduardo Alberto, alias “la Luky”, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación y Rigoberto “N”, identificado como líder de una célula criminal, dedicada al cobro de cuotas y extorsión de citricultores en Michoacán.
Al número 089 que puso en operación el gobierno federal se han recibido 119,864 llamadas, de las que 90,442 (75%) fueron para denunciar presuntos intentos de extorsión.
De acuerdo con el secretario de Seguridad, 12 centros penitenciarios concentraban el 56% del total de las líneas telefónicas reportadas para extorsionar, por lo que para evitar esas llamadas desde centros de reclusión, se instalaron inhibidores de señal.