La madrugada de este viernes, la ciudad de Puebla volvió a poner a prueba sus protocolos de emergencia, despertando el recuerdo colectivo del sismo registrado apenas el pasado 2 de enero.
En aquella ocasión, al igual que hoy, los poblanos se enfrentaron a la incertidumbre de la madrugada, consolidando una conciencia cívica que se vio reflejada en la ordenada evacuación de este día.
A diferencia del evento de principios de enero, donde el susto inicial marcó el arranque del año, este nuevo sismo de magnitud 5.3 encontró a una población mucho más atenta a los sistemas de alertamiento y a las recomendaciones de Protección Civil.
El reporte de saldo blanco emitido este 16 de enero es visto por el Ayuntamiento de Puebla como un éxito derivado de la persistencia en la cultura de protección civil que se ha intensificado desde el primer sismo del año.
En ese sentido recordó que tras los hechos del 2 de enero, la vigilancia en edificios del Centro Histórico, hospitales y escuelas se ha vuelto permanente a fin de ajustar detalles en los cortaseñales y en la velocidad de respuesta de las brigadas.
Los protocolos aplicados hoy son el resultado de la experiencia acumulada dónde las alarmas sonaron a las 00:42, permitiendo la evacuación antes de las ondas sísmicas además de que se priorizaron los inmuebles que ya estaban bajo observación desde el 2 de enero.
Aunque los sismos son impredecibles, el Gobierno Municipal concluyó que la respuesta de la capital poblana ha permitido convertir el miedo en una cultura de prevención activa.