Sin el ánimo de descalificar y menospreciar un evento tan importante para el mundo entero, como lo es el Mundial 2026, que incluso seguramente superará con mucho el número de espectadores y el interés de la mayoría de los países, si lo comparamos con otros eventos como el Super Bowl del futbol americano o la Serie Mundial de Beisbol de los Estados Unidos, existe un enorme interés de millones de espectadores en el Mundial de Futbol que se celebra cada cuatro años.
Por primera vez, se llevará a cabo teniendo como sedes a tres países: México, Estados Unidos y Canadá, que se juegan en la organización junto con la FIFA su papel de organizadores y anfitriones de tan importante evento, que acaparará la atención del mundo a partir del uno de junio hasta el 19 de julio en que se jugará la gran final.
México, Estados Unidos y Canadá enfrentan una situación especial tanto al interior de sus fronteras, como a nivel internacional, en momentos en que la geopolítica los ha colocado en escenarios complicados, para sus gobiernos y la estabilidad de sus administraciones.
La situación de México dista de la que enfrentan nuestros vecinos del norte, ya que existe la percepción a nivel nacional y de varios países cuyos ciudadanos desean venir a presenciar los partidos en nuestros estadios, por la inseguridad y los riesgos que pueden sufrir por la presencia de los cárteles y organizaciones de la delincuencia organizada que operan en buena parte de los estados del país, especialmente en Jalisco y la ciudad de Guadalajara donde se llevarán a cabo cuatro encuentros mundialistas en el Estadio Akron, incluido el segundo partido de la Selección Mexicana.
Después de la detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho” , líder del Cártel Jalisco Nueva Generación llevada a cabo por elementos del Ejército con apoyo de inteligencia de las fuerzas armadas de los Estados Unidos el día 22 de febrero de este año y que tuvo como respuesta de parte de sus sicarios la quema de vehículos y cierre de poblaciones enteras en Jalisco y otros municipios y estados del país, demostrando su fuerza y presencia aterrorizando a la población, se emitieron varias recomendaciones de parte de las autoridades de Estados Unidos y Canadá para evitar que sus ciudadanos visitaran diversos estados del país, donde el CJNG tiene presencia y donde se presentaron los ataques a ciudadanos, comercios y vehículos.
A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad han declarado que el gobierno con el apoyo del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional y de los gobiernos de Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México garantizan la seguridad en todo el evento; sigue latente la amenaza de que carteles como el de Sinaloa, CJNG, Cartel del Noreste, Cártel del Golfo, la Nueva familia Michoacana y Cárteles Unidos que tienen presencia en buena parte de los estados del país, lleven a cabo actos de violencia en las sedes de la justa mundialista.
El escenario en México hoy, es completamente distinto a lo que se vivió en los mundiales de 1970 y 1986 en que a pesar de las condiciones de pobreza y desigualdad que existían, los cárteles y grupos de la delincuencia organizada, de alguna forma estaban controlados o bien existían pactos no escritos entre el gobierno federal y de los estados, para permitir el paso de la droga hacia los Estados Unidos, para evitar que se vendiera en el país.
Debemos reconocer que los cárteles del narcotráfico, desde el primer gobierno de alternancia con Vicente Fox -quien poco hizo por combatirlos-, fueron creciendo y aumentando su presencia en varios estados del país y hasta la llegada del gobierno de Felipe Calderón, se inició una guerra contra los cárteles utilizando al ejército, que sin embargo no tuvo la capacidad de frenarlos con la aparición de nuevos cárteles, que se escindieron de los primeros.
La guerra contra los cárteles del narcotráfico no tuvo resultados positivos, a pesar de los enfrentamientos entre los grupos criminales y las fuerzas de seguridad que fueron cooptadas y corrompidas siendo secretario de Seguridad Genaro García Luna, hoy preso y sentenciado a 38 años de prisión por una corte de los Estados Unidos, acusado de estar coludido con el Cártel de Sinaloa y de haber permitido el trasiego de drogas al país vecino del norte.
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se dio continuidad a la guerra contra los cárteles con apoyo de las fuerzas armadas, con las detenciones a líderes como el Joaquín “El Chapo” Guzmán del Cártel de Sinaloa detenido en 2014 y en 2016; Miguel Ángel Treviño Morales “El Z-40”, líder de Los Zetas, detenido en 2013; y Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, líder del Cártel de Juárez arrestado en 2014.
Pero fue en el gobierno del presidente AMLO, de 2018-2024 en que los cárteles han tenido su mayor auge y presencia en todo el país, por la política de “abrazos y no balazos” aplicada en esos años, y que fortaleció al Cártel de Sinaloa y al CJNG, que encontraron en los pactos políticos con Morena y sus partidos aliados PT y PVEM al apoyar a sus candidatos a cargos de elección popular mediante el financiamiento, la forma de colocar a personajes afines a sus intereses para que les permitieran continuar con sus actividades delictivas y cogobernar en algunos municipios y estados como Sinaloa, Tamaulipas, Baja California Norte, Michoacán, Veracruz, Morelos, Guerrero, Colima y Jalisco.
A 87 días del inicio de la Copa Mundial, la seguridad del evento, más que depender de los gobiernos federal y estatales y de las fuerzas de seguridad del país, depende de que los cárteles establezcan una tregua para detener sus actividades delictivas los 49 días que durará la copa, bajo la amenaza de la intervención de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, anunciada en la Conferencia Anti Cárteles de las Américas de esta semana.
En ella el Secretario de Guerra, declaró ante 16 jefes de Estado, que las fuerzas armadas de Estados Unidos intervendrán en cualquier país para combatir a los cárteles del narco, sin pedir autorización a los gobiernos, para defender sus intereses y evitar que las drogas entren a su territorio.
Por lo pronto, el tiempo se agota para el inicio del Mundial y veremos si el gobierno federal logra detener a los cárteles y garantizar la seguridad para los mexicanos y los extranjeros que vendrán al evento como lo ha declarado, o si la violencia y ataques de los miembros de los grupos delictivos se hacen presentes, y nuestro país queda exhibido a nivel mundial, con las fatales consecuencias que ocasionaría en daños materiales y vidas humanas.
Hacemos votos, porque esto no ocurra y por el bien del deporte y la paz, México haga un buen papel como uno de los anfitriones del Mundial.