La Profepa determinó que el relleno sanitario de el Chiltepeque opera bajo norma, descartando cualquier clausura o sanción inmediata contra el Ayuntamiento de Puebla pese a las constantes denuncias de activistas y pobladores de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacán.
Tras una inspección exhaustiva realizada el pasado 3 de febrero, que incluyó recorridos aéreos y terrestres, el organismo concluyó que no existen pruebas de escurrimiento de lixiviados hacia barrancas o jagüeyes.
La Profepa detalló que el manejo de los residuos provenientes de la capital y otros siete municipios metropolitanos como las Cholulas, Huejotzingo y Cuautlancingo, cumple con la infraestructura necesaria.
En ese sentido, informó que existe la infraestructura necesaria con la presencia de cinco piletas de lixiviados operativas, así como el uso de geomembranas y diques perimetrales de contención.
La Profepa indicó que el hedor denunciado por los vecinos de ambas comunidades de la ciudad fue calificado como un “proceso natural de descomposición” y no como una irregularidad operativa.
Sin embargo, los afectados aseguran que la inspección federal fue insuficiente y realizada en un momento poco representativo, por lo que han convocado a una movilización el próximo 9 de marzo en el Zócalo de Puebla.
Los pobladores anunciaron que entregarán a los medios de comunicación y autoridades una unidad USB con evidencias gráficas y técnicas que, según ellos, contradicen los recorridos de la Profepa.
Profepa por su parte admitió que regresará a verificar el sitio cuando las condiciones climáticas cambien con la temporada de lluvias, ya que el agua suele evidenciar fallas que en temporada de estiaje permanecen ocultas.